miércoles, 22 de diciembre de 2010

Taller de sueños personal.

Es inevitable, el pensamiento y los sueños son incontrolables. La ilusiones se trazan, los nudos se sueltan y se atan, se prometen amor eterno para después traicionarse y abandonarse.
Es apasionante el descontrol de un ser humano y ver cómo de lo que dábamos fé en un ayer ha huído como un amor de verano, aquél lugar dónde solías gritar desparece y emigra.
Aún así en el corazón siempre hay lugar para el pasado. Nuestro bulevard personal de tropiezos y piedras, un libro de sueños y promesas rotas y una colección de sonrisas.
Dicen que el ser humano es el único ser capaz de tropezar dos veces con un mismo obstáculo, pero esque nuestro eterno cambio de órbita nos niega lo contrario. Por mucho que uno piense jamás va a ser capaz de controlar lo que su instinto dice, lo único que está en su poder será seguir las órdenes o no.
Y así andamos, con suelas de papel cuidando de que la tinta no se borre y los folios parezcan intactos. De eso se encargan los errores. De rasgar esos cuentos chinos y hacernos ver que nos queda mucho camino por recorrer, de la mano de miles de sensaciones.
Dejamos en cunas ajenas la semilla de nuestra felicidad y nos equivocamos. Quién crea y destruye el bienestar propio es uno mismo, regalando así el de los demás.
El mundo cae continuamente en el error de permitir que su propio descontrol esté en manos de alguien.
Intentos fallidos de que todo caiga por su propio peso.
Que el ayer, el hoy, y el mañana no dependan más que de el reloj, y que todo lo que sintamos sea puro placer, sin dolor y con sonrisas...
¿Lo habéis visto? Hasta el que más piensa comete el error de soñar despierto, de contar mentiras que quizás en un mañana serán ciertas.

lunes, 29 de noviembre de 2010

La verdad es que llevo ya un tiempo sentada en este acantilado mirando la caída libre.
Supongo que todos conocéis la sensación del viento soplando en tu oído. Aquí arriba ese viento me habla, no tengo más compañía. Jamás me ha molestado. Es más, creer que había alguien allí detrás susurrándome lo que yo quería escuchar me confortaba. Pasó todo aquél invierno y jamás dejó de acariciarme y regalarme escalofríos. Me hacía sentir tan viva...
El tiempo pasa para todos, hasta para aquellas sensaciones. Llegó el verano de pronto y se llevó aquellas ráfagas de mi propia existencia. Desaparecieron y se esfumaron sin despedirse.
A pesar de lucir siempre, aquél sol no calentaba. Era sencillamente una luz que no me dejaba ver. Sólo alumbraba mi pena, que me acercaba más a aquél pozo del cual yo quería huír.
Una noche, de pronto, escuché una voz. Era de nuevo el viento, para acompañarme. No me contó nada, sencillamente dijo: "La luz que tu necesitas, no te la dará esta oscuridad".
No entendí cómo ni por qué, pero volvió a irse. Desde entonces no he vuelto a verlo...

Tras dos años frente a este mar eterno llamado vida creo que voy comprendiendo poco a poco lo que quiso decirme. Vivimos buscando siempre una perfección de un instante pasado. La compañía de algo que creemos que permanecerá eternamente.
El camino no es el que te marcan, sino el que tú a base de arrastrar tu espada cargada de lecciones, consigues abrir cueste lo que cueste.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Amar y mentir.


No se trataba para nada de un edén. Eran infiernos vestidos de sonrisas.
Palabras enmascaradas dispuestas a destruír.
Aún así le encantaba saber que por mucho que aquellos cielos no estubiesen escritos para ella era capaz de rozarlos con los dedos a instantes.
El tiempo no perdonó ni entendió de culpables. No tuvo piedad al robarle sonrisas ni al hacer que su corazón latiese más deprisa. Éste se limitó a recoger ilusiones y guardarlas en un caja de recuerdos.
Jamás supo recuperar la cordura ni borrar el pasado. De hecho cada detalle se ocupó de recordarle que la herida seguía allí dispuesta a sangrar.
Era una niña enamorada de palabras, ¿cómo iba a olvidarlas, si su camino se alimentaba de ellas?
Lentamente, sin cesar, aprendió a no ilusionarse. A intentar ser de hielo.
No pudo. ¿Qué criatura inmunda es aquella que no siente?
Su intento de borrar las ilusiones terminó en fallo... en tinta sobre papeles olvidados.

Es importante saber que de un te quiero no nace siempre un sentimiento. Un día un sabio me dijo que la razón siempre la tenían las mariposas del estómago... y así es.
No escuchéis jamás. No prometáis.El hombre que ama no necesita palabras para decirlo todo.
Y es que con el tiempo se aprende que una mirada, una caricia o un acto, valen más que un universo de promesas.

martes, 2 de noviembre de 2010

WaiTrust.

Nacemos creyendo, nos hacen creer. Mitos, patrañas varias. Miedos enjaulados.

Crecemos aprendiendo, cambiando. Gozando de la libertad de ser quienes queremos o quienes creemos.

Nos caemos, levantamos. Aquél que dijo que era fácil y maravilloso se equivocó. Es frágil y camino frondoso.

No se si sabrán, pero yo he vivido poco. No lo suficiente como para poder juzgar vidas. Pero a su misma vez, creo tener suficiente criterio como para poder lanzar un grito al mundo. Cuando empezamos a caminar caemos y seguimos queriendo levantar hasta poder mantenernos en pie. Cuando conocemos a alguien empezamos a creer, a esperar, a confiar.

En ocasiones, debo decir que hay suerte. Encuentras personas que tienen dulce corazón, otras que no tanto. Aún así siguen contigo. De estas 10, en años van desapareciendo de cinco en cinco, quedándote limitadamente solo en tu propia oscuridad.

Sólo queda el tiempo, esperar a que llegue alguien en quién confiar para volver a caer y morderle la cola al pez de nuevo.

El mejor remedio para no sufrir, es creer en uno mismo, no esperar nada de nadie, almenos si éste no te ha demostrado con creces que creería en tí hasta cuando la posibilidades fuesen bajo cero.

Gracias a aquél que me ha pisado, me ha hecho crecer más fuerte. Gracias al que ha creído en mí, sigue a mi lado, téngalo seguro. Gracias al que me abandona un poco más cada día, no guardaré rencor alguno, sólo recuerdo.

Brindemos por los que quedan, sin llorar por los que marchan.

lunes, 18 de octubre de 2010

You walked with me, footprints in the sand.



Sigo preguntándome qué será de tus huellas. En qué sinuoso camino de qué frondoso bosque se han quedado tumbadas mirando al cielo hasta llegar a él.
Te fuiste sin darme tiempo a sacar mi pañuelo blanco, ni tan siquiera agitarlo, dejar caer una lágrima. Le pedí al viento que fuese mi paloma mensajera y te contase que te quiero y que me perdonases por no haber ido al puerto a ver zarpar tu barco.
Estoy segura de que estabas vestido de tus mejores galas. Tu honestidad, tu sinceridad y tu sonrisa. La que me robabas a mi sin piedad.
Me arrancaste tantas cosas... mi primera palabra, tu nombre. No creo que el destino haya olvidado ese detalle en el momento en que me embrujó los dedos para escribir historias de castillos sin princesa y de un amor sin un enamorado.
Una carcajada, una mirada desgarradora y confidente.
Lástima que no vayas a ver como tú querías el día en que me ate a un clavo ardiente... hoy yo seré tus ojos, tu tacto y tus caricias. Seré los pasos que tuviste miedo a dar. Sea cuál sea tu edén estoy esperando sus escaleras.
Hay ocasiones en las que no hay cielos demasiado altos.

lunes, 4 de octubre de 2010

El origen


Posiblemente muchos os preguntaréis de dónde viene el título de esta fábrica de sueños, o sencillamente no sabéis por qué empecé a escribir.
Bién... fué cómo empezar a amar. Nadie me enseñó a cojer un bolígrafo y a despilfarrar emociones de negra tinta. Llegó un día en que mis manos decidieron aliarse con mi mente.
No sé si maldecirlas o si alzarles un monumento.
Bién, la cuestión es que un buen día necesité hablarle al mundo. A pesar de no ir a escucharme nadie. Allí apareció mi mejor amigo. Desgarrador, inyectaba toda mi historia en vena cómo si de una segunda piel se tratase. Guardián de secretos, noches en vela, lágrimas y reflexiones. De las historias de amor más bellas y las tragedias de un corazón ermitaño que jamás encontró refugio.
Fue amor a primera vista. Empezó como un simple juego. Cada letra era una lágrima. Ya no ardía al sufrir. Ahora era bello.
Acabé escribiendo una vez, dos veces al día. Todas aquellas que me ahogaba en mi propio vaso de angustia, que acabé bebiéndome de un trago.
A decir verdad, aquellas cartas no eran a ninguna parte. Ahora tampoco lo son. Tenían destinatario. Es más, aún lo tienen.
Todos esos sentimientos hechos pedazos de papel, siguen archivados en mi alma y en algún recóndito lugar de mi habitación que sólo yo conozco, solamente por si un día, a alguien le apetece abrir las más bellas herida para poder curar las suyas.
Mientras tanto, permanecerán allí intactas, hasta el día que tenga valor de quemar mis ilusiones.
Hasta entonces, seguiré tentando a la suerte con mis sentimientos.
Recuerda bién lo que vas a leer, y es que yo jamás escribo palabras. Son mucho más que eso...

sábado, 2 de octubre de 2010

On ne voit qu'avec le coeur. L'essentiel est invisible pour les yeux

Aquella niña tan pequeña ha crecido, a tí ya no te caben tus zapatitos blancos con el botón de margaritas. El cielo cada vez está más cerca y tu amor a ras de suelo. Todo crece, se pierde, se encuentra. Ilusiones y sueños ya no tenemos en cuenta. Se quedaron allí, en un rincón, alejados de la mano de un dios que tan siquiera sabes si existe. El deseo de llegar a coger los yogures del estante más alto se ha escapado entre tus piernas, ahora te conformas solo con ser capaz de llenar el de abajo. Nos conformamos con ser mediocres pudiendo ser los mejores. Y todo por miedo. El miedo que no tuvo aquél que entro en las cortes de versalles y gritó revolución. El miedo de saber que juegas a una carta, y de que si fallas y pierdes, necesitarás tanto valor, como para empezar de 0.
Y tú, tienes miedo a vivir. De abrir el libro y ver que el primer folio está en blanco. ¡Vamos! Admítelo, el pavor a la crítica hace un racionamiento de toda tu razón.
Y todo, por miedo. Miedo a vivir. Miedo a ser. Miedo a sentir.
¿Saben qué? Voy a quitarme la coraza y mi única armadura será el valor. Voy a salir a luchar, voy a reírme de mi propia tragedia.